lunes, 15 de abril de 2013

Entre los abrigos


Prendí el ordenador y me dispuse a escribir los tres correos. Había estado toda la tarde evitándolo, pero ya era hora de enfrentar los hechos.
Estimada Laura,
Creo que sabes por qué te escribo. Para que no haya malos entendidos, me refiero a lo que viste en el corredor. No voy a inventar una excusa estúpida de por qué ella tenía la ropa arrugada y mal abrochada, no quiero subestimar a tu intelecto. Sabes lo que ocurrió dentro de la habitación, solo puedo apelar a que algo se apoderó de mi persona y tomó el control de mi mente y mi cuerpo.  
Sé que no me creerás cuando te diga que amo a tu amiga. Amo a mi esposa, es mi amiga y mi compañera desde hace años. Esto sonara a frase trillada, pero la mujer de la fiesta fue solo sexo y nada más. Fue estar frente a un bocado en un momento hambriento.
Solo voy a pedirte un favor, deja que sea yo el que le confiese mi infidelidad. Te enterarás en el acto cuando lo haga, puesto que estoy seguro que ella acudirá a ti en busca de comprensión y consuelo. No te preocupes, no le diré que me descubriste. Dejo que tú elijas hacerlo o no.
Te agradezco la comprensión y tu silencio
Listo, ya estaba enviado. Luego venía el más difícil y que me resquebrajaba.
Mi adorada Clara,
Amor, ¿recuerdas la margarita que te di en nuestra primera cita? Esa flor de pétalos blancos que emulaban el resplandor y la suavidad de tu piel. Recuerdo que me pregunté qué había hecho para merecer tal preciosidad y aún sigo preguntándomelo. Haces que mi corazón continúe palpitando día a día con una frecuencia que solo tú logras.
De un tiempo a esta parte, me he percatado que yo no sigo aumentando tu ritmo cardiaco y los años se me han venido encima, ya no soy el jovencito que era. Mi cuerpo puede rendir cuentas al respecto. Supongo que sabrás que a veces a los hombres se nos mete en la cabeza querer volver a sentirnos viriles y deseados por alguna joven.
Ante todo quiero que sepas que te amo con toda mi alma y, aunque hemos tenido nuestros altibajos, ese sentimiento nunca. Te pido que sigas leyendo y que no te levantes del asiento, te voltees y me abraces para decirme que también me amas. De ser necesario te mantendré en el sitio con mis manos aferrando tus hombros para que continúes con la lectura, dado que lo que sientes por mi puede tambalear en las siguientes líneas.
Lo que voy a confesarte no puedo decirlo en voz alta, soy un cobarde, por eso te estoy escribiendo este correo.
Ayer, en la fiesta, ocurrió algo que, aunque mi mente me grita que calle, que no te diga mi pecado, mi corazón proclama más alto que no puedo continuar ocultándolo. Cuando entré a buscar nuestros abrigos en la recamara de Mariano, entre las tantas ropas sobre la cama había una joven durmiendo la borrachera. Me acerqué despacio. Nuestros abrigos estaban debajo de ella, así que tuve la intención de sacarlos. Al tocar su piel, un intenso aroma a jazmines me envolvió y mis ojos se deslizaron por las largas piernas que quedaban a la vista. ¡Ay, Clara, tenía la minifalda arremolinada al inicio de los muslos, hasta sus delicadas bragas lograba ver!
No voy a profundizar en los acontecimientos, no quiero seguir lastimándote, supongo que imaginas lo que sucedió. ¡Hace tanto que tú y yo nada, amor! Sin embargo, no es una excusa válida, estoy arrepentido en lo más profundo. Solo voy a repetir que te amo y que sé que nuestro matrimonio será puesto a prueba después de esto. Decidas lo que decidas, lo entenderé.
Siempre tuyo.
Tu esposo
Y por último, uno que no era más ni menos difícil que el anterior, solo diferente.
Encantadora Bella durmiente,
Sé que esperabas un llamado y no un correo. ¿Qué decirte después de lo vivido? Cuando entré y te vi allí, acostada en el lecho y dormida profundamente, algo se apoderó de mí. Me senté a tu lado y tu perfume inundó mis fosas nasales, desde entonces he descubierto que me encantan los jazmines. Había algo que me llamaba, como una mano invisible que me atraía a ti. Mis yemas picaban por el ansía de tocarte y sucumbí a la tentación. Deslicé un par de dedos por tu pantorrilla y electricidad subió por mi brazo y te estremeciste. Temí que te despertaras y aparté mi mano al instante, pero no, continuaste durmiendo como si nada. Volví a acariciar tu muslo. La prenda blanca que ocultaba tu sexo me convocaba. Sentí como mi boca se llenaba de saliva y mi corazón latía frenéticamente. ¡Estabas tan hermosa!
Al tocarte sobre las bragas y notar como te ibas humedeciendo, supe que no había vuelta atrás. No me importaba que no fueras consciente de lo que ocurría, y menos aún me acordaba que tenía una esposa y que me esperaba escaleras abajo mientras charlaba con sus amigos. ¡Ay, al correr la prenda con un dedo y hurgar en tu interior…! Esa perfecta cremosidad que se adhirió a mi dedo se veía tan apetitosa que no pude dejar de chuparla y degustar el néctar agridulce. Un gemido alentador salió de ti  y se entremezcló con la música atenuada de la fiesta. Volví a irrumpir en ti y nuevos incentivos salieron de tus labios. ¡Dios, estabas lista! Parecía que me habías estado aguardando.
Al tiempo que continué con el jugueteo y acerqué mi boca a la tuya, pude inhalar el olor a alcohol que desprendías. Tus pestañas revolotearon sobre tus mejillas y pensé que te despertarías, pero, enloquecido, ya no tenía miedo. Mi excitación creció insoportablemente y mi sangre se atropelló en mi pene. Noté que mi glande soltaba unas pocas gotas preseminales y que éstas mojaban mi pantalón. Sin quitar mis dedos de ti, ya eran dos, me desprendí el cinturón y en dos segundos mis pantalones estaban a mis tobillos.
Degusté tus encantos, tu piel, tu cuello, tus hombros… Tus parpados se apretaban y tus labios estaban separados y formaban una perfecta “O”, de los que salían gemidos ya convertidos en jadeos mientras aferrabas con los puños sobre tu cabeza un horrible abrigo verde.
Era hora. ¡No sabes lo que me hacías, me sentía en llamas como en el mismo infierno! Creí que mis latidos se detendrían de lo acelerados que eran y que el brasero que tenía sobre mi piel iba a reducirme a cenizas en cualquier momento. ¡Ay, cuando me deslice y me estrujaste como si quisieras sacar todo lo que pudieras de mí! No sé cuántos bombeos duramos, no muchos antes de que explotáramos y estallaran los fuegos artificiales.
No voy a seguir, te confieso que tengo la polla dura de tan solo escribirte estas líneas. Mi mano pica del anhelo de masturbarme.
Te escribo para decirte que, aunque me hayas dado tu teléfono, estoy contemplando el trozo de papel con tu hermosa caligrafía en este instante, voy a tirarlo, no volveré a verte. Me encantaría, pero no quiero que esperes algo que quizás no se dé.
Te mando un beso húmedo y salivado,
El hombre que te amó entre los abrigos.
Miré las palabras que tenía delante. ¡Qué mierda! Abrí mi cierre, saque mi pene y comencé a bombearme con una lentitud torturante. Eché mi cabeza hacia atrás y puse mis ojos en blanco mientras jadeos salían de mi boca. Contemplé el trozo de papel y lo guardé en el bolsillo de mi pantalón. Una vez más y lo tiraría.

8 comentarios:

  1. Curiosa historia. Pero no me queda claro si envía a su esposa y a su bella durmiente las cartas (emails) Aunque creo que en el fondo sigue deseando a su misteriosa compañera de juegos entre abrigos.


    Un besote
    Kike

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    1. Gracias, Kike, por tu comentario. Voy a tener que revisarlo, uff cuando tenga tiempo lo que será seguro el fin de semana. La idea es que le envía un email a las tres mujeres.
      Besos

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    2. Hola Camila, ¿habrá segunda parte? Es decir como se quedan las tres al recibir el email. Porque seguro que las reacciones son muy dispares y para leer detenidamente

      Un besote y me gusta la trama. Muy original
      Kike

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    3. Mmmm puede que haya ;) Aun no lo he pensado, pero puede que estuviera curioso ver cómo se las apaña para enfrentarse cara a cara a las tres.
      Besos y gracias!

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  2. joerrrrrr, si es que el que es infiel... lo es. Un besazo.

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    1. Jjajaja pues parece que sí. El que lo es, lo es hasta el final! Besos

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  3. Que bonito el e-mail, la verdad es que me gusta mucho. besos guapa

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    1. ¡Qué bueno! Estaba un poco indecisa de publicarlo y al final me anime ;)
      Besos

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