miércoles, 20 de febrero de 2013

¡No quiero convertirme en Tippi!


—Déjala que sea pájaro —me reprendía mi mamá cada vez que yo regañaba a mi hermanita por corretear a mí alrededor con las manos extendidas emulando a un ser volador emplumado.
No tenía nada en contra de que ella fuera pájaro. No soy especisista, creo en la libertad y derechos de todas las especies, pero…
—¡Mamá, quiero terminar mi tarea y no puedo si este pajarraco esta siempre dando vueltas sobre mi! —grité inútilmente. Mi hermanita continuó con su ritual como salida de una película de Hitchcock y yo, sin poder evitarlo, me convertí en Tippi Hedren.

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